martes, 30 de octubre de 2012

BIBLIOTECA VIRTUAL CASA DEL TEMPLE JEREZ DE LOS CABALLEROS

Más libros:
 05. Historia de las Cruzadas
Escrito por J. Fr Michaud, M. Michaud. Publicado por Librería Española, 1815. Procedente de Biblioteca de Catalunya.

06. Historia de las órdenes de caballería
Escrito por Manuel de Iñigo y Miera. Publicado por Impr. de P. Gracia y Orga, 1863
Procedente de la Universidad de Virginia


OTROS LIBROS CON VISTAS LIMITADAS
01. El libro negro de los templarios
Escrito por Laurent De Vargas, Juana Bignozzi. Traducido por Juana Bignozzi
Publicado por Editorial Lectorum, 2006. ISBN 970732192X, 9789707321922

02. La Espada y la Cruz
Escrito por Xavier Musquera. Publicado por Ediciones Nowtilus S.L., 2002. ISBN 8497630092, 9788497630092

03. Un viaje por la historia de los templarios en España
Escrito por Xavier Musquera. Publicado por Ediciones Nowtilus S.L., 2007. ISBN 8497634071, 9788497634076

04. Los Templarios
Escrito por Piers Paul Read. Edición: 2. Publicado por Ediciones B - Mexico, 2000. ISBN 9501521273, 9789501521276

05. Caballeros de Cristo
Caballeros de Cristo: Templarios, hospitalarios, teutónicos y demás órdenes militares en la edad media, siglo XI a XVI
Escrito por Alain Demurger, Wesceslao Carlos Lozano. Traducido por Wesceslao Carlos Lozano. Publicado por Universitat de València, 2005. ISBN 8433836420, 9788433836427

06. El juicio de los templarios
Escrito por Malcolm Barber. Publicado por Editorial Complutense, 1999. ISBN 8489784760, 9788489784765

08. Templarios
Escrito por Faustino Soriano de Torres, José Antonio García Manzano. Publicado por Editorial Vision Libros. ISBN 849821047X, 9788498210477

viernes, 3 de agosto de 2012

Guerreros templarios

Guerreros templarios
 Por Javier García Blanco

Célebres por su habilidad con la espada y su exitosa estrategia en el frente, los caballeros de la Orden del Temple desarrollaron una destacada labor en el campo de batalla, ya fuera en Tierra Santa o en las luchas contra los musulmanes de la Península Ibérica.
A finales del siglo XIII, los Estados latinos de Oriente llevan años en franca decadencia, sufriendo cada poco los envites de las tropas sarracenas. El sultán Baibars –que había alcanzado el poder en 1260– y sus sucesores, han ido conquistando una a una las distintas plazas cristianas. El primer enclave en caer fue el principado de Antioquía, en 1268, y tres años después la en apariencia inexpugnable fortaleza hospitalaria del Crac de los Caballeros.
En abril de 1289 parece haberle llegado el turno a Trípoli. La ciudad cruzada, que ha permanecido durante 180 años en manos cristianas, lleva más de un mes sitiada por las tropas sarracenas del sultán Qalawun. Las fuerzas de la ciudad, en manos de Lucía de Trípoli, habían sido advertidas del peligro por Guillaume de Beaujeu, Maestre del Temple, pero su aviso fue ignorado. Ahora es demasiado tarde. A pesar de las tropas hospitalarias, templarias, francesas y chipriotas que han llegado en auxilio, dos de las torres principales han caído ya y una multitud intenta huir antes de probar el temible filo sarraceno.
Doña Lucía, los mariscales del Temple y del Hospital, así como el Senescal de Jerusalén –Sir John de Grailly–, logran escapar, mientras el resto de la población espera con terror su inminente final. Aunque la mayor parte de los defensores ha huido, unos pocos valientes intentan resistir los ataques de los infieles. Entre ellos destacan dos caballeros vestidos de blanco y con una cruz roja sobre su hombro izquierdo. Sus nombres: Pedro de Moncada y Guillermo de Cardona. El primero de ellos había ocupado el puesto de Maestre provincial de Aragón entre 1279 y 1282. Los dos hermanos de orden pelean con fiereza, lanzando una y otra vez tajos con sus espadas, pero las brechas en las murallas son ya incontrolables y los templarios sucumben sin remedio ante la hueste sarracena.
CABALLEROS DE CRISTO
Durante los casi doscientos años de existencia de la Orden, otros muchos templarios nacidos en la Península Ibérica empuñaron sus armas para enfrentarse a los musulmanes, ya fuera en suelo peninsular –la mayor parte de las veces– o en territorios de Tierra Santa –las menos–. En todo caso, los freires del Temple procuraron siempre hacer honor a la fama que se habían forjado. No en vano, la mayor parte de los cronistas de su época coincidían al señalar que los templarios “eran los primeros en atacar y los últimos en retirarse”.
Guerreros templarios, durante una recreación histórica | Crédito: Paul Bratcher / Flickr! (Licencia CC)
El caso de Moncada y Cardona es buen ejemplo de ello. Abandonados a su suerte, y seguros como estaban de que la resistencia era imposible, aquellos caballeros decidieron mantener su posición hasta el final. Experiencia no les faltaba, acostumbrados como estaban a luchar contra el “infiel” en las escaramuzas y batallas que se prodigaban en la Península. El propio Pedro de Moncada, algunos años atrás, había tenido oportunidad de vivir una experiencia similar, aunque entonces la aventura terminó con mejor fortuna.
Corría el mes de junio de 1276 y, aunque ya hacía muchos años que el rey Jaime I había conquistado Valencia, la población mudéjar protagonizaba de vez en cuando rebeliones alimentadas desde el reino de Granada. En aquella época, un grupo de rebeldes mudéjares, formado por más de mil hombres a caballo, alzaron las armas contra el monarca aragonés, tomando el control de varias localidades. El rey, ya anciano, se encontraba enfermo, y fueron las tropas de Don García Ortiz de Azagra y otros caballeros –entre los que se contaban el maestre templario Pedro de Moncada y su hermano Guillén Ramón– quienes acudieron a sofocar la revuelta. En total la hueste cristiana, según las crónicas, estaba compuesta por unos doscientos caballeros y más de quinientos soldados. Una cifra que, a la...

lunes, 30 de julio de 2012

La gran Encomienda Templaria de Extremadura

Por Iberia Mágica
Esos "druidas" del medievo, los templarios, son los protagonistas de la entrada de hoy, pues este territorio, que fue su encomienda o bailiato más importante en la Península Ibérica, no fue apetecido únicamente por ellos, sino que fue el destino de algún que otro heterodoxo más.

 Castillo templario de Jerez de los Caballeros (Foto Emilio)

Sin embargo, sí podemos tomar en cuenta un hecho que, según compruebo día a día, la historia académica nunca parece haberse molestado en considerar. Hay lugares muy determinados -que, no por casualidad, coinciden con los parajes mágicos de los que vengo hablando- en los que, a lo largo del devenir histórico, se concentran de un modo especial hechos y circunstancias que condicionan la zona y la tipifican, fijan su carácter insólito y la abonan, siglo tras siglo, con unas características especialísimas que, aun sin propósito previo, la tipifican y llaman la atención sobre ella.

Si ahora tuviera que elegir el lugar preciso que sirviera de ejemplo, creo que no lograría decidirme entre el cúmulo de núcleos que podrían servir indistintamente. Voy a tomar, casi al azar, una zona típica que se encuentra en los límites de Andalucía y Extremadura y que viene limitada, poco más o menos, por las localidades de Jerez de los Caballeros, Zafra, Fregenal de la Sierra, los montes de Tudía y Aracena. 



En ese territorio, lleno de vestigios megalíticos y de cavernas y abrigos en los que el hombre primitivo expresó su idea de la trascendencia, se establecieron en el siglo XIII los caballeros del Temple -convenientemente "vigilados" por las órdenes de Calatrava y Santiago- y hubo núcleos judíos en los que se estudió la Qabbalah. Tal vez por eso se instauró en Llerena uno de los más conocidos tribunales de la Inquisición, que fue precisamente el que tuvo que ver con los procesos que terminaron con el potente núcleo de herejes alumbrados que había surgido con increíble fuerza en aquella zona en la primera mitad del siglo XVI. Curiosamente, aquellos lugares fueron buscados poco tiempo después como retiro espiritual por uno de los grandes heterodoxos de nuestra historia desconocida, don Benito Arias Montano, uno...

martes, 24 de julio de 2012

Oración por el Hermano Templario Fallecido

+F. D. Manuel Fernandez Viñerta (de rodillas)
Nuestro querido Frater D. Manuel Fernandez Viñerta, Caballero de la O.S.M.T.H., General de Brigada de las Fuerzas Aereas Españolas, Profesor de Relaciones Laborales (PN) en la Universidad de Cádiz (2003-2004), autentico buscador infatigable de la Verdad, amigo y hermano, ha sido llamado ante Nuestro Señor.
Sabemos que Dios en su bondad infinita lo habrá recibido de la mano de San Miguel, gran comandante de las milicias celestiales, que lo habrá conducido hacia el Camino de Luz en el que estará arropado bajo el Manto amoroso de Nuestra Señora.
 Que en la paz del Creador de todos los seres y todas las cosas descanse.
La Encomienda Magistral San Juan Macias de Olivenza, de la que era Miembro Fundador, ruega una oración por su alma, nuestro mas sincero pésame a la familia, que Dios lo tenga en su Gloria.
---O---
Dios de los espíritus y de toda carne,
que sepultaste la muerte,
venciste al demonio
y diste la vida al mundo.
Tú, Señor, concede al alma
de tu difunto siervo Manuel,
el descanso en un lugar luminoso,
en un oasis, en un lugar de frescura,
lejos de todo sufrimiento,
dolor o lamento.
Perdona las culpas por él cometidas
de pensamiento, palabra y obra,
Dios de bondad y misericordia;
puesto que no hay hombre
que viva y no peque,
ya que Tú sólo eres Perfecto
y tu Justicia es justicia eterna
y tu Palabra es la Verdad.
Tú eres la Resurrección,
la Vida y el descanso del difunto,
tu siervo Manuel.
Oh Cristo Dios nuestro.
Te glorificamos junto con el Padre
no engendrado
y con tu santísimo, bueno
y vivificante Espíritu.

Recibid un Fraternal y Triple Abrazo Templario de toda la +Hermandad, y a nuestro hermano Manuel, Dadle, Señor, el descanso eterno.
Brille para él la luz perpetua.
Y descanse en paz.
Amén.

Non Nobis
Fr. +++Emilio J. P.


REGLA DE LOS POBRES CONMILITONES DE CRISTO Y TEMPLO DE SALOMÓN
DE LA SANTA CIUDAD DE JERUSALÉN
(REGLA DE LA ORDEN DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS)

III. Qué se haya de hacer por los hermanos difuntos.

Cuando alguno de los hermanos muriere, que la muerte a nadie perdona ni se escapa de ella, mandamos que con los clérigos y capellanes que sirven a Dios sumo sacerdote, ofrezcáis caritativamente con ellos y con pureza de ánimo el oficio y misa solemne a Jesucristo por su...

lunes, 23 de julio de 2012

LA MISTICA TEMPLARIA EN LA IGLESIA DE BORDÓN: LA VIRGEN NEGRA


La modesta Iglesia de las que os quiero hablar, fue construida en 1306 por los Caballeros Templarios, para venerar una extraña virgen negra.
Su veneración fue tan grande, que alrededor de ella se forma un poblado al que los peregrinos dieron el nombre Bordón, en referencia al callado que les acompañaba en este viaje.

 ¿La pequeña Rosslyn española?

En primer lugar por sus frescos. El ave fénix, el cancerbero y muchos más extraños símbolos místicos. Entre estos se encuentran unas formas que se asemejan a las figuras cismáticas que hay en la capilla de Rosslyng, representa a una serie de ondas sonoras.
 
Al igual que en la capilla escocesa, una imagen nos da la pista sobre cómo se deben interpretar estos símbolos y si en Rosslyng es un ángel aquí aparece esta imagen de Santa Cecilia, marcando la nota en un órgano.
 Como muchos creen estos sonidos favorecían la meditación y abrían una ventana  en las mentes de los devotos. Estos quedan reflejados en el techo de este templo. Entonces todos los dibujos cobran significado. El ave fénix seria un nuevo nacimiento de la persona iniciada y las cabezas místicas de las que salen serpientes seria el símbolo de una mente nueva.

 Muchos otros secretos esconde esta Iglesia. 
 En una extraña capilla que según el acta de fundación data de 1390 aparece un pantocrátor con una bola del mundo y en ella se puede apreciar un barco y el continente americano.
 
 Esta capilla esta también llena de pinturas y esculturas alusivas a los evangelios agnósticos.
Una pequeña cofradía se encargo de su mantenimiento durante siglos. Esa cofradía con el tiempo se convertiría en el más antiguo colegio de abogados de toda España.
 El rito iniciático templario
Durante siglos fue utilizada como centro iniciático que, comienza con una peregrinación, en este caso el joven aspirante saldría del castillo de Castellote y emprendía el arriesgado viaje hasta Bordón.
 Una vez allí era llevado hasta la secreta cripta para pasar la noche vistiendo una fina túnica blanca.
Esta cámara estaba presidida en la clave, por el símbolo más sagrado de la Milicia de Cristo, La...

sábado, 14 de julio de 2012

ARCAS, ARCONES Y COFRES SAGRADOS


(Articulo original de Emilio)
A lo largo de la Historia conocida, siempre han existido objetos sagrados deseados por los distintos pueblos, sobre todo aquellos que supuestamente confieren poderes especiales a sus poseedores, quizás el más conocido de ellos por las gentes, por su carácter romántico y épico, sea la famosa espada EXCALIBUR, de la leyenda del Rey Arturo, que solo el más “puro” de los hombres, solo “el Elegido”, podía extraer de la piedra donde estaba incrustada y con ella, forjar un “Nuevo Reino”, donde todos los hombres y mujeres podrían vivir en Paz, Libertad y Justicia.

EL ARCA DE LA ALIANZA Y EL ANTIGUO TESTAMENTO

Sin duda el más codiciado de los objetos sagrados y buscado por todos, es el ARCA DE LA ALIANZA, llamada por los judíos Arón HaBerit, el Arca de Dios, Urna Sagrada, Arca de la Ley, nombrada más de 200 veces en la Biblia y descrita en el Antiguo Testamento en el capitulo 25 del Éxodo, titulado:

“El Arca del Conocimiento”
El Arca estaba en el Templo de Jerusalén, dentro del Tabernáculo, en el recinto más sagrado, en el "Sancta Sanctorum" .Según diversas fuentes, este arcón de madera de acacia y revestido de planchas de oro puro, contenían en épocas de Moisés, el Testimonio, es decir las Lujot HaBerit, las Tablas de la Ley, las primeras rotas por Moisés y las segundas de piedra tallada.
También contenía el primer rollo de laToráh, el original escrito por Moisés por orden de Yahvé. Estaban también en el Kodesh HaKodashim, el bastón de Moisés y la vara de Aarón, un jarro conteniendo una muestra de Man maná, otro jarro con shemen hamishja, aceite de unción y en épocas de los Jueces se añadieron los presentes que los filisteos ofrecieron, como al poder inmenso que provenía del Arón.

La última mención del Arca en el Antiguo Testamento es en el capitulo 2 del II Libro de los Macabeos, donde el profeta Jeremías esconde el Arca y la Máquina de Mana en el Monte Nebo en el año 585 A.C. Después de eso la Biblia no dice nada más, y en ninguna parte de ella, podremos encontramos ningún rastro.
Así lo narra la Biblia en el Antiguo Testamento:

2: 4 Se decía en el escrito cómo el profeta, advertido por un oráculo, mandó llevar con él la Carpa y el Arca, y cómo partió hacia la montaña donde Moisés había subido para contemplar la herencia de Dios...

2:5 Al llegar, Jeremías encontró una caverna: allí introdujo la Carpa, el Arca y el altar del incienso y clausuró la entrada.

HISTORIAS Y LEYENDAS

Luego la historia y la leyenda se mezclan para hacernos ver, que los ocho caballeros franceses dirigidos por Hugues de Champagne, que durante ocho años estuvieron excavando en las ruinas del antiguo templo de Jerusalén en el siglo XII, encontraron objetos sagrados y posiblemente entre ellos el Arca de la Alianza, estos caballeros fueron el germen de la archiconocida Orden de los Caballeros Templarios.

Cubierta por un velo de misterios, sigue siendo hoy es uno de los tesoros más míticos y místicos del Antiguo Testamento.
Durante siglos, el Arca ha estimulado la imaginación de fanáticos, místicos, aventureros, arqueólogos y escritores. Su intensa búsqueda por la historia nunca ha cesado, los templarios y después los masones, lo hicieron y hasta ahora no sabemos si la encontraron, es de suponer que si así fue, debe de ser unos de los secretos mejor guardados, pero lo que no cabe duda es que, pocos son los elegidos que han podido verla.

Mucho se ha escrito sobre su posible paradero y recorrido desde entonces, sesudos ensayos científicos, libros, novelas y no digamos películas, blog y páginas Web, dedicadas a este sagrado y misterioso objeto en forma de Arca.
LA PISTA ETÍOPE

Una de las leyendas que con más fuerza se repite en los últimos años, es la que relata el libro sagrado de...
los cristianos ortodoxos de Etiopía, el Kebra Negast:


“ La Gloria de los Reyes de Etiopía”

La tradición Etíope toma como verdad histórica incuestionable lo que se narra en él, donde se dice que la relación entre Etiopía y el mundo bíblico se remonta al tiempo de Salomón, pues la reina de Saba, de la que se habla en el Libro de los Reyes (1Re 10, 1-13), no era otra que Makeda, la primera Reina Etíope y que su hijo Menelik, nacido de su relación con Salomón, cuando éste cumplió la edad de 18 años, visito a su padre en Jerusalén.

Salomón lo reconoció como su hijo primogénito y quería que se quedase en Israel como sucesor suyo, pero Menelik no aceptó. Entonces el rey ordenó que todos los primogénitos de los notables de Jerusalén acompañaran a Menelik a Etiopía.
La noche anterior a la salida, los componentes de la comitiva robaron del...

viernes, 13 de julio de 2012

LOS HEREDEROS DEL TEMPLE

Publicado  por Javier García Blanco



La disolución de la Orden del Temple tuvo como consecuencia la disputa por los bienes hasta entonces en manos de los monjes guerreros. Mientras en el resto de Occidente estas propiedades recayeron en los hospitalarios, en los reinos peninsulares su destino fue dispar, propiciando en varios casos la aparición de un nuevo fenómeno: la creación de órdenes militares “monarquizadas”.
Tras el inicio de la conjura contra los templarios iniciada por Felipe IV en octubre de 1307 (ver artículo anterior), y la detención y tortura de la mayor parte de sus miembros en los distintos reinos cristianos de Occidente, la “estocada” final contra la orden de los pobres caballeros de Cristo se produjo en el Concilio de Vienne (1311-1312) durante el cual se emitieron distintas bulas papales que pretendían zanjar de una vez por todas el incómodo incidente. El 22 de marzo de 1312, Clemente V promulgaba la bula Vox in excelso, mediante la cual se anunciaba la disolución total de la Orden del Temple y, poco después, en el mes de mayo, la bula Ad providam intentaba dar solución al problema de la “herencia” de los bienes templarios, anunciando que, como solución general, pasarían a formar parte de la Orden de San Juan del Hospital. Una resolución que se cumpliría a rajatabla en la práctica totalidad de los reinos cristianos, con una única excepción: la de ciertos reinos hispánicos de la Península Ibérica.
Jacques de Molay, el último gran maestre del Temple. 
En apenas cinco años, el Temple había pasado de ser una de las órdenes militares más poderosas de la cristiandad –su extensión e influencia sólo encontraba rival en la Orden del Hospital–, con numerosas y ricas posesiones en todos los reinos cristianos y un importantísimo patrimonio económico –no en vano fueron los primeros banqueros y prestamistas de Occidente–, a desaparecer por completo de la peor de las formas: envuelta en acusaciones de herejía y otros graves pecados. De poco sirvió que las “pruebas” presentadas por sus enemigos no sirvieran para demostrar las graves acusaciones. Cientos de aquellos monjes guerreros –especialmente los que se encontraban en territorio francés– murieron a causa de las terribles torturas a las que fueron sometidos durante los interrogatorios, o bien perecieron devorados por las llamas cuando defendieron tercamente su inocencia. Ese fue, precisamente, el triste final del último Gran Maestre de la orden, Jacques de Molay, quien tras haberse mostrado como un débil líder en sus últimos años al mando, terminó dando muestras de coraje al renegar de su inicial confesión y defender su inocencia y la de sus hermanos. Un último arranque de valor y orgullo que le costó la muerte en marzo de 1314, ardiendo en medio de las llamas de una hoguera dispuesta en el centro de París, cerca de la hermosa catedral de Nôtre-Dame.
EL NACIMIENTO DE LA ORDEN DE MONTESA
Aunque como ya hemos dicho, el Concilio de Vienne establecía que por decreto general los bienes del Temple debían pasar a manos del Hospital, esa norma tuvo una excepción en los reinos peninsulares, donde el destino del patrimonio templario quedaba pendiente de resolución a la espera de negociar con los distintos monarcas de la península.
Todo parece indicar que en esta notable excepción tuvo una gran importancia el papel desempeñado por el monarca de la Corona de Aragón, Jaime II, quien supo realizar un importante despliegue diplomático a través de sus embajadores, primero con el papa Clemente V y, tras la muerte de éste en abril de 1314, con su sucesor Juan XXII.
La postura pontificia de retrasar una decisión sobre los bienes del Temple en la península pudo deberse –además de la apropiada actuación del rey aragonés–, a las especiales circunstancias que se vivían en los reinos hispánicos: los territorios peninsulares contaban con la presencia de varias órdenes militares autóctonas y, por otro lado, seguía existiendo en nuestros suelos un notable peligro encarnado en la presencia musulmana que seguía resistiendo en el sur, manteniendo la necesidad de una cruzada para culminar la ansiada Reconquista.
Cruz de la Orden de Montesa. Crédito: Wikipedia.
En cualquier caso, y con la intención de resolver el engorroso asunto lo antes posible, el papado solicitó a los monarcas hispánicos que enviaran sus respectivas embajadas para negociar la cuestión. En el caso de Mallorca y el condado del Rosellón, dominios en manos del rey Sancho I (1311-1324), la cuestión se resolvió por sí sola, pues el monarca no envió a sus embajadores y, pasado el plazo estipulado, el papa entregó las posesiones templarias de aquellos territorios al Hospital, siguiendo la decisión general establecida en Vienne.
El caso de la Corona de Aragón fue bien distinto. Jaime II pretendía evitar a toda costa que los antiguos bienes del Temple recayeran en manos hospitalarias, lo que habría supuesto un notable fortalecimiento de los dominios señoriales de la orden en territorios de la Corona, que eran ya de por sí bastante notables. Además, la Orden de San Juan era de carácter internacional, lo que podía suponer un escollo importante en algunas de las aspiraciones en la política exterior de la Corona. Por...

lunes, 2 de julio de 2012

EL ENIGMA DE BAPHOMET de Jesús García Castrillo



SINOPSIS
El enigma de Baphomet
¿Cuál fue la causa de la desaparición de la orden del Temple en la Edad Media?...
...¿Por qué se ha mantenido oculta la verdadera identidad de Baphomet durante 700 años? ¿Por qué aparece una silueta del macho cabrío demoníaco en el D.N.I. de 82 millones de alemanes? En los pergaminos de los descendientes del capitán Gustave Counillac, robados durante el asedio de Astorga, en la Guerra de la Independencia, están todas las respuestas a estas preguntas.
El enigma de Baphomet narra la historia de los tres últimos templarios leoneses perseguidos a muerte por el Rey Fernando IV, a principios del siglo XIV. Una apasionante historia medieval de persecuciones, guerras, asesinatos y una gran historia de amor que desborda la investigación de un profesor de Literatura. Con la ayuda de un piloto, un ingeniero y una filóloga, llegará a averiguar el significado de Baphomet, el enigma que ha mantenido en vilo a todas las sociedades secretas desde la Edad Media hasta nuestros días.

Detalle del pergamino que aparece en la portada:San Gregorio Illuminator.


FICHA TÉCNICA
ISBN: 978-84-15172-96-3
Primera edición: Septiembre de 2011
Medidas: (170 x 240) / 540 páginas
Editorial: Bohodón Ediciones
Género: Novela
EL AUTOR

Jesús García Castrillo (Astorga, 1947) es Licenciado en Filología Hispánica y Románica por la Universidad de Salamanca.
Finalista en los concursos literarios Premio Planeta, Premio Azorín, Premio Café Gijón y Andalucía de novela, ha ejercido gran parte de su actividad docente como Catedrático de Lengua y Literatura. Viajero incansable por Europa, Asia y América, actualmente se dedica a la investigación histórica y filológica de pergaminos medievales. Desde 1980 reside en Málaga.


Jesús García Castrillo acaba de publicar su novela histórica El enigma de Baphomet donde el límite entre ficción y realidad se unen para darnos una historia que nos permitirá conocer en profundidad algunas de las claves por la que fueron perseguidos los templarios y la forma en que estos hechos perviven hasta el presente. Además, y como comprobarán por algunas de...
las fotos que el autor ha tenido la amabilidad de facilitarme, la historia está bien documentada, y las preguntas que se ha hecho el escritor durante la investigación de la obra, nos dejarán a nosotros como lectores, no pocas respuestas interesantes, y el deseo de saber más sobre el tema.
Con estos datos es seguro que El enigma de Baphomet, y ya atrapados en la intriga que se teje en sus páginas no nos dejará indiferentes.

Entrevista: Pilar Alberdi

Jesús, ¿qué ha supuesto para ti escribir El enigma de Baphomet? ¿Cuánto tiempo te ha llevado el proceso de investigación y el de escritura?
Sólo he sido metódico en mis estudios académicos y profesionales, para preparar las clases, y orientar a los alumnos. Para el arte me desmeleno totalmente y escribo sin método: en un trozo de cartón en cualquier esquina o en un folio en blanco. Leo todo lo que puedo, observo paisajes, naciones, historias ocultas, y recabo datos, cuantos más mejor. Y siempre aprecio la colaboración de ex-alumnos, compañeros, familiares y amigos. El proceso creador es amplio, no tiene límites.

La idea surgió...
Cuando tuve la suerte de recibir directamente, en Salamanca, enseñanzas de dos titanes de la investigación histórica: el Dr. Bernardino Llorca y el Dr. Ignacio Teletxea Idígoras. Sobre los siglos XIII y XIV lo sabían todo. Me metieron la curiosidad en el cuerpo acerca de la Orden del Temple.

¿Cómo has conseguido reunir el equilibrio justo entre ficción y realidad para acercar la historia al lector medio?
Yo creo que me marcó una calumnia que viví de cerca siendo un niño de los 11 años. Yo sabía la verdad y no tenía más prueba que mi palabra para demostrarla. Yo creo que, desde entonces, sin saberlo hice votos de luchador contra la calumnia. De mayor, entendí que los templarios habían sido calumniados y masacrados injusta e inmisericordemente. Eso influyó potentemente en la arquitectura del libro.



Háblanos de los lugares en donde se...

martes, 26 de junio de 2012

Jerez de los Caballeros – Exuberancia barroca

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Situada en las tierras bajas pacenses, esta ciudad atesora el encanto de la extremadura más abierta. Es cuna de conquistadores, y la tradición y la monumentalidad cimentan su belleza.
Dar nuevos mundos al mundo fue uno de los empeños que impulsaron a los navegantes españoles y portugueses a lanzarse a la locura de buscarle caminos al mar en los siglos XV y XVI. Los lusitanos eligieron para iniciar sus expediciones el remate más meridional del territorio algarveño, cerca de Sagres. Y los españoles no zarparían lejos de allí: a las costas onubenses arribaron muchos extremeños, hombres muy de tierra adentro, de rostro enjuto y porte elegante, que pronto escribieron algunas de las historias más notables y atroces de la conquista.
Uno de ellos nació aquí, en Jerez de los Caballeros, y se le recuerda, a mayor honra, por ser el descubridor del Océano Pacífico. Su nombre, Vasco Núñez de Balboa. Su truculenta historia de intrigas y alianzas, que acabó en ejecución por mandato real, no viene al caso pero recuerda que fue la necesidad, y no la llamada del piélago, la que empujó a la mayoría en la aventura ultramarina. La misma penuria que siglos después arrojaría a sus paisanos hacia Cuba y las Filipinas. Y luego hacia Alemania. O hacia Barcelona y Madrid.
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CASTILLO TEMPLARIO
Las piedras, su mensaje obstinado y frío, confirman que los romanos anduvieron, y mucho, por la zona. Desde siempre las abuelas han corrido la leyenda de una especie de El Dorado, en versión extremeña, perdido por estas dehesas, y los niños recuerdan haberse enzarzado en estériles batallas con alguna espada de noble origen encontrada debajo del olivo familiar. El actual Jerez de los Caballeros fue en sus orígenes, una vez vencida la resistencia de Viriato por los romanos, la Fama Iulia de esa época, y tanto la villa del Pomar como sus mosaicos y otros vestigios así lo desvelan.

Luego los árabes, que allí tomaron posada durante cerca de cinco siglos, levantaron un alcázar, abrieron arcos, trazaron calles, impartieron cultura y guerrearon entre ellos hasta que Alfonso IX, en el año 1230, la ganó para la causa cristiana y se la entregó en custodia a la orden del Temple, otorgándole fueros. A aquellos caballeros templarios debe, aparte de su apellido, el...

domingo, 24 de junio de 2012

Los libros secretos de la Orden del Temple


“Los templarios, además de guerreros, eran hombres religiosos y cultos. Como tales, poseían bibliotecas, con sus scriptoriums, al estilo de cualquier monasterio, conteniendo toda clase de manuscritos, adquiridos o de elaboración propia. Poca cosa, sin embargo, es lo que nos ha quedado de las bibliotecas templarias. ”

“La Inquisición entró a saco en ellas durante el proceso de disolución. Los libros poco ortodoxos ardieron en las piras junto a muchos de sus dueños, aunque es posible que algún volumen fuese a parar a los depósitos secretos del Vaticano. A partir de 1312, cuando finalizó el reparto de los bienes templarios, los volúmenes que consiguieron pasar por el ojo de la aguja inquisitorial entraron a formar parte del patrimonio eclesiástico, de otras órdenes, de la Corona o de algunos nobles, y su memoria se esfumó. ”

“Aunque no del todo. El pueblo llano había reconocido, siquiera instintivamente, el valor del legado cultural templario, y quiso que, junto a los tesoros puramente materiales, se conservara el recuerdo de otros de índole intelectual, quizá menos atractivos para el hombre iletrado carente de los conocimientos necesarios para disfrutar de tal legado en caso de hallarlo, pero no por ello menos interesante, puesto que representan instrumentos de poder, ya que están referidos no al orden material del oro, sino al espiritual, que puede proporcionar acceso a esferas de trascendencia. ”
Hay una tradición muy significativa respecto a los libros templarios heterodoxos, puesto que es contemporánea de la extinción de la Orden y nos pone tras la pista de sus libros prohibidos como algo que pudo tener existencia real.
 El 13 de abril de 1310, los comisarios pontificios que instruían el proceso contra el Temple en Francia recogieron el testimonio del notario Raúl de Prael, quien declaró que el comendador templario de Laon le había dicho lo siguiente:
“Existe un pequeño compendio de estatutos de la Orden que de buen grado enseñaría, pero hay otro más secreto que no mostraría por nada del mundo”. 

Es curioso que catorce días más tarde, el 27 de abril de 1310, los nuncios de la Santa Sede que estaban instruyendo el proceso contra el Temple en el reino de Castilla, escuchasen a un testigo declarar haber oído decir que, “al visitar ciertos franciscanos al Maestre del Temple, frey Rodrigo Yáñez, en Villalpando (Zamora), lo encontraron leyendo un pequeño libro y, al verlos, se apresuró a guardarlo en una arquilla.
Al preguntarle qué libro guardaba con tantas precauciones, el Maestre contestó que si éste llegaba a determinadas manos podría acarrear grandes daños a su Orden”.
Para los historiadores “académicamente puros”, el misterio parece resolverse imaginando que el volumen era la Regla latina, de todos conocida, concedida por el Concilio de Troyes en 1129, por la que se guiaba el Temple en aspectos generales; y el volumen secreto consistía en los Retrais, o “Estatutos Jerárquicos”, las “reglas de régimen interno” que, hacia 1165, habían establecido los propios templarios para el gobierno práctico de su vida diaria y que estaba únicamente en poder de los mandos superiores.

No obstante, incluso aceptando esta explicación, constatamos ya una “voluntad de secreto” en la Orden respecto a sus libros. ¿Existe algo más detrás de dicha actitud?
Aunque, en una búsqueda superficial, no encontramos entre los caballeros más que el tipo de escritores corrientes de su época: traductores, biógrafos, predicadores, poetas, legisladores, moralistas e historiadores, no todo es tan simple. En la Edad Media, los escritores ocultistas, cabalistas o esoteristas, eran algo común y corriente, tanto en las "Cortes de amor" de los nobles, como en los scriptoriums de los monasterios. Y si los templarios eran en todos los aspectos hombres de su tiempo, ¿acaso iban a ser diferentes en esta faceta?
Las bibliotecas de la Orden estaban entre las mejores de la Edad Media, rivalizando con las de los monasterios benedictinos y cistercienses. En las principales encomiendas templarias de cada país existían centros donde se acumulaba el saber del momento y de la antigüedad, de Oriente y de Occidente. Muchos de los ellos tenían anejo un scriptorium, donde se creaban sus obras y copiaban las ajenas; sabemos que requisaban los manuscritos de cada ciudad árabe conquistada y se apresuraban a traducirlos al latín. 

Conocemos las bibliotecas que hubo en las encomiendas templarias de los castillos de Monzón (Huesca) y Miravet (Tarragona), junto con la de la Catedral Templaria de Villasirga (Palencia) donde existía un scriptorium que copió las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, y produjo cantorales como el Pueri Templi para los niños del coro templario fundado por el rey Sabio.
 Otras bibliotecas y scriptoriums famosos estuvieron en las casas templarias de París, del New Temple en Londres y de Jerusalén.

De ellos salieron traducciones del latín a la lengua vulgar, tanto de la Biblia como de la Regla del Temple. Copias de los Comentarios del Apocalipsis, del Beato. Crónicas históricas de las Cruzadas o Memorias de los Maestres. Santorales, como el Obituario del Temple de Reims.
 Documentos jurídicos como el Fuero del Baylío de Jerez de los Caballeros, o las Consuetudes, de Horta. Y poemas satíricos, La Biblia, críticos, Ira et Dolor, o elegiacos, Anónimo del Viernes Trece. 

Pero también otras obras menos ortodoxas. Las primeras pistas aparecen en...

martes, 19 de junio de 2012

IX FESTIVAL TEMPLARIO EN JEREZ DE LOS CABALLEROS




Corrían los años 1230/1240, Alfonso IX de León ordena a la Orden de los Caballeros del Temple, orden clerical y guerrera, la toma a los árabes de la plaza de Jerez y su custodia posterior. Comenzaba un siglo de esplendor templario en la ciudad.
La Orden del Temple, creada en Jerusalén por nueve caballeros franceses, fue aprobada en el año 1128 con el fin primordial de proteger a los peregrinos y de combatir al Islam tanto en Tierra Santa como en España. Con el tiempo, los monjes templarios fueron atesorando importantes fortunas y privilegios, hechos que provocaron innumerables celos en nobles y monarcas europeos.
El Concilio de Viennes, convocado por el Papa Clemente V bajo la presión del rey francés Felipe El Hermoso, los excomulga en 1311 siendo acusados de prácticas de herejía, pero en el fondo, envidiados por su poder manifiesto.
Había comenzado su exterminio y desaparición.
En la Península Ibérica la fidelidad de los Caballeros hacia la Corona, que había reclamado su apoyo en las tareas de la Reconquista, provocó que las resoluciones del Concilio fueran desoídas, tal vez intencionadamente. Mas los mismos celos nobiliarios y clericales que habían surgido en Europa no tardaron en llegar a nuestro país y fueron cayendo, una tras otra, todas sus posesiones. Alfonso XI de León, en torno a 1327, acaba con el último dominio templario. Caía un Jerez próspero y fértil, la Capital del Bayliato del Temple, el bastión postrero de la Orden en nuestro país.
Esta es la histórica que queremos contarles, un siglo templario en Jerez de los Caballeros.
Para ello, el pueblo de Jerez, se transporta a otra época; época de mendigos, soldados, clérigos, mercaderes, Caballeros Templarios, pícaros, titiriteros y saltimbanquis, cetreros, músicos callejeros, y un sinfín de personajes que recrean el pasado medieval de nuestra Ciudad.
Durante unos días, en el entorno de lo que fue la Fortaleza Templaria, se celebran pasacalles, mercados, comidas medievales.se encontrará con jaimas, teterías, tatuadotes, danzarinas. todo ello disfrutando además de unos escenarios naturales que ofrece la propia Ciudad ; una Ciudad monumental, declarada Conjunto Histórico Artístico en 1966 en honor a sus cuatro parroquias, sus torres de traza barroca y neoclásica, sus ermitas, conventos, casas solariegas y palacios y sus estrechas y empinadas calles que, conforman el escenario en el que se desarrolla este evento cultural y festivo al que le invitamos

VII FESTIVAL TEMPLARIO EN JEREZ DE LOS CABALLEROS (BADAJOZ)


HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLE

La Orden del Temple se caracteriza íntimamente con las Cruzadas. Nace como consecuencia de la Primera Cruzada y muere poco después de que se hiciera inviable el último proyecto de ellas, (la alianza entre cristianos y mongoles nestorianos), al comenzar el siglo XIV. Las Cruzadas y el Reino Franco así como la Orden del Temple, perdurarían por tanto, casi exactamente dos siglos, desde finales del siglo XI a principios del XIV.

EL ORIGEN DE LA ORDEN DEL TEMPLE
     "Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, a hallarse entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que ante las fuerzas espirituales del Cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto con la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a hombres ni a demonio alguno".
     Corría el año del Señor 1.118 los cruzados occidentales gobiernan Jerusalén bajo el mandato del rey Balduino II. Es primavera y nueve caballeros, con Hugues de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya existentes Caballeros del Santo Sepulcro, fundan una nueva orden de caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Han nacido los Templarios.

    El primer Maestre (que no Gran Maestre, como erróneamente se le suele llamar), Hugues de Payns nació en un noble caserío cercano a Troyes hacia el año 1.080 con una sólida educación cristiana y un hábil manejo de las armas, sintió desde muy joven la dualidad vocacional de monje y soldado. Probablemente se alistó en la Primera Cruzada antes de cumplir los veinte años, enrolado en las tropas del conde Hugues de Vermandois, hermano de Felipe I rey de Francia. Es durante esta cruzada de desbordante fe, cuando el joven Hugues se da cuenta que es posible unir sus dos vocaciones con la creación de una nueva orden de carácter religioso-militar, la primera de estas características, destinada al servicio en Tierra Santa. En medio de aquella vorágine de ejércitos cristianos no tardó en encontrar a otros ocho caballeros que participasen de su ideal y concepción de la vida.

LOS NUEVE FUNDADORES DE LA ORDEN DEL TEMPLE
     Es significativo resaltar la donación por el rey Balduino II de Jerusalén, de la mezquita de Al-Aqsa en el Monte del Templo como sede de la nueva orden, de ahí su denominación. Es necesario indicar que en la época, se identificaba dicha mezquita con el emplazamiento exacto del Templo de Salomón, hoy sabemos que era mucho mayor y la mezquita solo ocupaba el atrio del templo, y por ello no es fácilmente explicable como a una recién fundada "policía de caminos", pues esa era la principal función de los Templarios en sus comienzos, se le fuera donado  tan semejante emplazamiento, donde cabrían sobradamente varios miles de caballeros, teniendo que eran solo nueve hombres más los sirvientes y escuderos que pudiesen tener.

     Un hecho que también contiene un cierto halo de misterio, es el hecho de que estos primeros...

lunes, 28 de mayo de 2012

TEMPLARIOS



 
El  13 de octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia decidió por cuenta propia ordenar la detención de todos los templarios y el requisamiento de todos sus bienes, acusándolos de herejía, sodomía y adoración de ídolos paganos. Aún así, el Papa Clemente V tardaría unos cuantos años en apoyar la disolución definitiva de la Orden, en lo que muchos han considerado una conspiración para acabar con el enorme e incómodo poder que había adquirido la misma y que, entre otras cosas, tenía endeudado al rey francés. Hasta entonces, los templarios habían sido, durante casi dos siglos, modelo y ejemplo del buen hacer cristiano.
Según la historia oficial, nueve caballeros llegaron a Jerusalén en el año 1118 para ofrecer sus servicios al rey Balduino como protectores de los cristianos que viajaban a...
Tierra Santa y contribuir a la defensa de la ciudad. A estos nueve valientes capaces ellos solos de tal misión no se les conoce, sin embargo, acción de combate alguna, pues vivieron recluidos en un ala del palacio de Balduino, construido sobre las antiguas ruinas del Templo de Salomón.
Como apunta Louis Charpentier en El enigma de la Catedral de Chartres, si aquellos nueve caballeros, que se presentaban como grupo independiente, pues hasta 1128 no se les concedería el título de Orden, hubieran perseguido defender a los peregrinos, lo lógico es que el rey les hubiera puesto al servicio de los caballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que para eso estaban. El caso es que, lejos de tal lógica, estos tipos vivirán durante nueve años en los sótanos de palacio, sobre las ruinas del Templo, aislados por voluntad propia y con el beneplácito del rey. ¿Haciendo qué?
 
Pero antes hay otra pregunta. ¿De dónde venían y quiénes eran tales caballeros que gozaron del más exquisito trato por parte de Balduino? Todo apunta a la región de Champaña, al norte de Francia, y a una ciudad, Troyes. Allí se celebró en el año 1104 una reunión de grandes nobles en la que participaron Hugues de Payen, uno de los nueve caballeros y a la postre primer Gran Maestre del Temple, y André de Montbard, otro de los nueve, tío del que luego sería el personaje clave de toda esta historia: Bernardo de Claraval, refundador de la Orden del Císter y quien la llevó a su máximo esplendor. Precisamente, el Císter será la orden responsable del...

sábado, 12 de mayo de 2012

Templarios en España

Publicado  por Javier García Blanco en sapiens.com
Nacieron con la finalidad de proteger a los peregrinos que visitaban Tierra Santa, pero pronto su influencia se extendió por todo el mundo cristiano. A diferencia de lo que ocurrió en otros reinos europeos, donde se limitaron a recaudar fondos y reclutar nuevas espadas, los caballeros del Temple encontraron en la Península Ibérica un escenario no muy distinto al de las lejanas tierras de Ultramar.
Corre el mes de junio de 1308. Frey Pedro Rovira, caballero templario en la Corona de Aragón, lleva medio año refugiado tras los muros del castillo que la orden posee en Libros, a orillas del río Turia, en la provincia de Teruel. No es difícil imaginar la soledad y el desánimo que embargan el corazón del templario. Hace menos de un año, en octubre de 1307, el monarca francés Felipe IV detuvo por sorpresa a sus hermanos de la orden en el país vecino, bajo terribles e injustas acusaciones de herejía. Poco después, en diciembre, ocurrió lo impensable. El rey de la Corona de Aragón, Jaime II, a quien tan buenos servicios habían prestado, siguió el ejemplo de Felipe IV y ordenó detener a todos los templarios de la Corona y confiscar sus bienes. Algunos hermanos, entre ellos el maestre provincial –frey Ximeno de Landa–, no tuvieron tiempo de reaccionar y fueron apresados de inmediato. Otros, como el propio Rovira, consiguieron atrincherarse en alguna de las fortalezas de la orden y resisten como pueden el duro asedio al que les someten las tropas del rey. Sin embargo, la soledad del templario Rovira es doble: a la rabia que le consume por saberse víctima de una injusticia, se suma el hecho de ser el único hermano que resiste allí, pues sólo cuenta con la ayuda de un puñado de seglares fieles a la orden.
Unas semanas más tarde, vencido ya por el hambre, la fatiga y el desánimo, el heroico frey Pedro Rovira rendirá la plaza a las tropas reales, siendo detenido y conducido hasta La Alfambra. Algunos de sus hermanos, repartidos por distintas fortalezas del Temple como Miravet, Ascó, Monzón o Chalamera, resistirán aún varios meses más, antes de la rendición definitiva. Son los últimos momentos de la Orden del Temple, cuya historia apenas se había prolongado durante dos siglos, pero que ya había conseguido dejar una huella imborrable en la Península Ibérica.
EL AMANECER DEL TEMPLE
La llegada de los templarios a los reinos peninsulares se produjo en fechas muy tempranas. De hecho, ya en marzo de 1128 –apenas ocho años después de la fundación de la orden en Jerusalén y varios meses antes del Concilio de Troyes, en el que se confirmará su regla– la condesa de Portugal, doña Teresa, hace una importante donación al templario Raimundo Bernardo: el castillo de Soure, en Braga.
La siguiente noticia que se posee sobre la orden se remonta a julio de 1131, cuando el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, ingresa en el Temple poco antes de fallecer, tras haber donado también a los caballeros un castillo, el de Granyena (Lleida). Un año más tarde otro conde, Armengol de Urgel, hace lo propio al entregar en manos templarias la fortaleza tarraconense de Barberá. La entrega de las tres fortalezas en los territorios de Portugal y Cataluña posee un elemento común: todas ellas se encuentran en primera línea del frente contra los musulmanes, y en todos los casos los donantes las ceden con la intención de que la joven orden se implique de forma activa en la defensa de los territorios cristianos de la península. Esta será, precisamente, la principal diferencia entre la presencia del Temple en los reinos hispánicos  y el resto de las posesiones de la orden en otros lugares de Europa: pese a las reticencias iniciales, los templarios de la península participarán en los esfuerzos de la Reconquista, como si aquellas tierras amenazadas por los musulmanes fueran un reflejo de Tierra Santa en Occidente.
Coincidiendo con aquellas primeras donaciones iba a tener lugar uno de los principales hitos dentro de la historia del Temple en la península. En 1131 el rey Alfonso I el Batallador dictaba su testamento en el que, inesperadamente, dejaba todas sus posesiones en manos de las tres órdenes militares de Tierra Santa: Santo Sepulcro, Temple y Hospital. Con la muerte del monarca en 1134, sin embargo, el testamento no llegará a hacerse efectivo. Los nobles navarros y aragoneses se niegan tajantemente a su cumplimiento, nombrando los primeros a García Ramírez como monarca, y los segundos a Ramiro, hermano del Batallador y en esas fechas obispo de Roda-Barbastro. Por su parte, y vista la delicada situación, las tres órdenes prefieren mostrar un prudente silencio, aunque sin renunciar a sus derechos. Ramiro II el Monje asciende al trono y no tarda en contraer matrimonio con Inés de Poitou. El nacimiento de la hija de ambos, Petronila, permitirá a su padre entregarla en esponsales a Ramón Berenguer IV, que a partir de ese momento añadirá el título de príncipe de Aragón al de conde de Barcelona.
Documentos en los que se reflejan las distintas posesiones de la orden del Temple en la península. Crédito: PARES.
Con Ramiro apartado de la política y entregado por completo a su vida espiritual –aunque conservando título y corona–, será el conde de Barcelona quien tenga que solucionar el problema del testamento del Batallador. Primero alcanzó un pacto con el Hospital y el Santo Sepulcro en 1140 y, ya tres años después, logrará un acuerdo con el Temple, sin duda mucho más sustancioso para la orden. A través de este acuerdo especial con los templarios, Ramón Berenguer IV se comprometía a donar a los caballeros numerosas propiedades, además de varios castillos en Aragón y Cataluña (entre ellos los de Monzón, Mongay, Barberá, Chalamera, Borgins y Remolins) con sus respectivos vasallos, rentas y propiedades.
Pero, además, el conde de Barcelona les otorgó también el derecho sobre el quinto de todo lo conquistado durante las campañas militares contra los musulmanes, así como un diezmo de todas sus rentas. Todo ello, posiblemente, a cambio de que renunciaran a su parte del testamento, pero también como agradecimiento por su participación en la conquista de Tortosa (1138). Poco después, los freires del Temple contribuirían también a la toma de Lérida, Fraga y Mequinenza (1149) así como al asedio y rendición de Miravet, ya en 1153. Para esas fechas concluía ya la primera fase de la participación templaria en la Reconquista. Al menos en la Corona de Aragón, donde las tropas cristianas, con una ayuda nada despreciable de los templarios, se habían hecho con el control de los valles del Ebro y del...