domingo, 12 de enero de 2014

Las cargas de caballería: Mitos y leyendas

En el imaginario del personal, las cargas de caballería medievales suelen verse representadas como una masa de jinetes que avanzan a galope tendido contra el enemigo unas distancias enormes y enristrando la lanza en todo momento. De hecho, la duración de la carga desde que se partía de las líneas propias hasta que se llegaba al contacto era de varios minutos lo cual, todo hay que decirlo, mola una bestialidad cuando lo vemos en las películas ambientadas en esa época que, como ya sabemos, suelen propalar camelos enormes. Como ya podemos imaginar, esta visión gallarda y arrolladora es falsa, así que esta entrada estará dedicada precisamente a desmitificar los bulos más extendidos sobre estas acciones de guerra. 
 
 
La creación de la orden caballeresca supuso un notable aumento de combatientes experimentados que introdujeron nuevas tácticas en los campos de batalla a partir de los inicios del segundo milenio. Poco a poco, la caballería pasó de ser una fuerza auxiliar al servicio de la infantería a una unidad decisiva, relegando a la infantería al papel de mero apoyo para rematar sus acciones. Pero las cargas de la cada vez más pujante caballería no eran precisamente como solemos verlas representadas, ni se llevaban a cabo como pensamos. Así pues, para mejor comprensión del desarrollo de estas acciones de guerra, veamos uno por uno los camelos más divulgados:
 
1. Los caballeros cargaban con la lanza bajo la axila. 
 
Falso a medias. Esa forma en embrazar la lanza no se extendió hasta el siglo XII aproximadamente. Anteriormente, los jinetes cargaban enarbolando la lanza por encima de la cabeza para arrojarla justo antes del contacto para, a continuación, meter mano a la espada; de esa forma se provocaban las primeras bajas entre los enemigos y se deshacían de un arma poco adecuada para combatir a distancias muy cortas, donde era más efectiva la espada, o bien las mazas, hachas o manguales. De hecho, incluso a veces cargaban con varias jabalinas que iban lanzando formando una rueda similar a las caracolas del siglo XVII, arrojando las jabalinas cada vez que pasaban ante la formación enemiga. Otra forma de usar la lanza era empuñándola como si de una espada se...

lunes, 6 de enero de 2014

Arnaldo de Torroja el único Gran Maestre templario nacido en la peninsula Ibérica

Arnaldo de Torroja (Aprox. 1122-1184)

domingo, 5 de enero de 2014

ORGANIZACIÓN DE LOS TEMPLARIOS

ORGANIZACIÓN DE LOS TEMPLARIOS
Visto en: Poblado: LOBOS_SOLITARIOS 






¿Cuántos eran?
Dirección de la Orden
Clases Combatientes
Clases Sacerdotales


INTRODUCCIÓN
Cuando estamos hablando de los Templarios, y nos referimos a sus estructuras internas, tenemos que tener en cuenta que existieron dos categorías de templarios: los monjes y los laicos, o semilaicos, que vivían bajo una regla monacal o, por lo menos, militar.
El cuerpo de monjes-caballeros fue lo que constituyó y siguió constituyendo el núcleo de la Orden. Excavaciones en cementerios templarios nos revelan el hallazgo de cuerpos enterrados directamente en la tierra y boca abajo. Se trata de un ritual de enterramiento de los monjes cistercienses aún practicado en nuestros días. Y que nos dejan clara huella de su identidad histórica.
El cuerpo del monje se ponía sobre una especie de tabla con los hábitos clavados en ella, y era colocado en una fosa boca abajo. Lo que aquellas excavaciones descubrían eran los restos de los verdaderos templarios: los monjes.
Todos ellos habían pasado por un noviciado explícitamente impuesto por la Regla, y de una duración variable, según el criterio de los maestros, y con la diferenciación de la época. Todo ello implicaba categóricamente que habían de someterse a un ritual iniciático del que ya hablaremos.
Según los datos que los estudiosos han recabado, a los caballeros del Temple destinados a la milicia, se les exigía que fueran nobles, nacidos en cuna de buena familia y no bastardos, es decir gentilhombres. Estos servían a la Orden del Temple como una especie de hermanos legos, sea por un tiempo determinado, sea de por vida. Aunque en principio se sobreentendía que era de por vida, es decir hasta su muerte.
No pronunciaban los votos, sino que guardaban promesas y juramentos de obediencia, de no poseer nada en propiedad, de respetar los buenos usos y costumbres de la casa, guardar la Tierra Santa y, no estar jamás en un lugar en el que un cristiano se viera oprimido por sinrazón o desatino, por su fuerza ni por su consejo. Las ceremonias de iniciación, más o menos se realizaban como podrás ver en otra sección.
El estandarte de la Orden, denominado Bausán, era mitad blanco y mitad negro. En la batalla, el estandarte era como el pabellón almirante, es decir, debía de estar siempre bien visible y al frente de la milicia.
En el campamento, el pabellón se desplegaba sobre la tienda del maestre. Es posible que el campo partido del estandarte, en blanco y negro (sable y plata), tuviera una significación esotérica. De ello se ha estudiado mucho y como ya se ha dicho, quizás en alguna ocasión se ha exagerado el tema, y se ha desvirtuado totalmente debido a las injuriosas mentiras que sobre los Templarios se llegaron a decir para justificar los juicios injustos a que fueron sometidos.
El Bausán ante todo era una bandera de combate que ubicaba al capitán. Parece ser que estaba formado por los altos dignatarios y algunos capellanes que eran llamados a Palestina para la ocasión. El Capítulo elegía el Gran Maestre. La célula básica de toda la organización Templaria, en occidente fue la Encomienda, administrada por un comendador.
Las Encomiendas eran granjas con cierto aire militar y un tipo de construcción propia del Temple. Con frecuencia, fuera de los muros existía un hospital y una leprosería. La reunión de diversas encomiendas formaba una bailía. En las bailías era donde se reunían los capítulos regionales y donde eran recibidos los nuevos miembros.
Por su parte, las bailías se articulaban bajo la dirección de casas provinciales. Y la unión de diversas casas provinciales formaba una provincia. Según se sabe, existieron nueve provincias: tres simples y seis dobles: Portugal, Aragón, Mallorca y Castilla-León; Francia y Aubernia; Inglaterra e Irlanda; Alemania y Hungría; ambas Italias, alta y baja; Pouille y Sicilia.










LAS PROVINCIAS
ULTRAMAR CRISTIANO
EUROPEAS
Jerusalén
Inglaterra, con Irlanda y Escocia
Principado de Antioquía
Francia, con Normandía y Borgoña
Condado de Trípoli
El Poitou, con Aquitania y Gascuña
.
Condado de Edesa

Auvernia
Alemania
Lombardía
Portugal
Aragón con sus reinos, Principado de Cataluña, El Rosellón y Navarra
Provenza

Las provincias simples se encontraban en contacto con los musulmanes. No sólo las bailías, también cada encomienda tenía su casa hermana. Se trata de la aplicación de una filosofía dualista de la existencia y la acción; cada par de caballeros, encomiendas y bailías representarían los dos aspectos de una misma cosa. De aquí vienen muchos misterios y muchas contradicciones, y de...

sábado, 4 de enero de 2014

Simbología Oculta del Baluarte Templario

Por Jesús Arcos en
http://www.cuadernosmedievales.com/marcosn.htm
 
¡La imagen de los elegidos!. Así es como comienzan la gran mayoría de los argumentos que sobre la Tau se han escrito. Unos amparados en los escritos de Ezequiel, otros en el Génesis, u otros, en el Apocalipsis, todos ellos coinciden en que la Tau es un símbolo de “elección divina”.
 
San Francisco la utilizó como sello. Estuvo presente en el Concilio de Letrán de 1215 como ejemplo de exaltación de la verdadera fe, frente a los gentiles. Aparece incluso en las leyendas del siglo XIII como una forma de explicar la remisión de los pecados del mundo. En consecuencia, la Tau, es forma más que símbolo, en tanto que identifica una estructura, inspirada y sostenida sobre lo sobrenatural, procedente de la inmanencia de lo inmanifestado y siempre venerada en todos los tiempos. La “idea” impresa, de lo absoluto, sobre la forma: ¡esa es la Tau!
Para el Temple de hoy, a diferencia del Temple de ayer, la Tau representa gran parte de sus ideales de caballería. Su forma procedente de la Cruz Paté representa la expresión del pensamiento Templario desde un centro (Dios) hacia los cuatro puntos del universo sobre los que se extiende, para proclamar la fuerza del Evangelio de su espada, valuarte de su razón de ser como caballeros. Espada y Cruz son fuerzas de una idea, ambas en un sentido o en otro, han de ser empleadas en la misma causa.
Sobre el Baluarte Templario, la Cruz Paté adquiere un doble significado. Por un lado unifica el cielo y la tierra (allá donde cada uno de ellos se encuentre), representando el fin último del Temple como caballería del espíritu. Por otro lado, unifica también al caballero en su aspecto animal y religioso. Los dos colores, el blanco y el negro, tradicionalmente atribuidos a los contrarios, son también los colores del noviciado y la maestría; entre los templarios de antaño, los sargentos vestían de negro para representar el trabajo que tenían que hacer con sus vicios, por el contrario, los caballeros vestían el blanco demostrando lo que habían logrado con las virtudes (hoy sigue siendo así en la OSMTJ-OSMTH). Blanco y negro se han convertido en los colores de la “tensión”, de la “fuerza”, de la “energía”, de la oposición, en definitiva, los generadores de una reacción. Son el previo de una síntesis, la antesala de un resultado: el color rojo.
Así como el blanco y el negro dividen en dos partes bien diferenciadas los estadios del caballero, o sea, el referente a su cuerpo y el referente su alma, así como el referente a sus obligaciones con el mundo y con su Dios, el rojo viene a representar lo más inmediato y próximo a su vida, es decir, la sangre, el espíritu que lo anima.
Cuando el Papa Eugenio III concedió a los Templarios llevar una cruz roja sobre el lado izquierdo de sus mantos, lo hizo quizá pensando en que los demás colores heráldicos ya habían sido entregados: el verde a San Lázaro, el negro a Malta, el blanco a los Teutones, y por último quizá, el rojo a los Templarios.
De cualquier modo el rojo es un color primitivo que invita a reflexionar en la “tensión producida por dos fuerzas”. En la especie animal refleja el valor de...