Fuente: CASTRA IN LUSITANIA
En el imaginario del personal, las cargas de caballería medievales suelen verse representadas como una masa de jinetes que avanzan a galope tendido contra el enemigo unas distancias enormes y enristrando la lanza en todo momento. De hecho, la duración de la carga desde que se partía de las líneas propias hasta que se llegaba al contacto era de varios minutos lo cual, todo hay que decirlo, mola una bestialidad cuando lo vemos en las películas ambientadas en esa época que, como ya sabemos, suelen propalar camelos enormes. Como ya podemos imaginar, esta visión gallarda y arrolladora es falsa, así que esta entrada estará dedicada precisamente a desmitificar los bulos más extendidos sobre estas acciones de guerra.
La creación de la orden caballeresca supuso un notable aumento de combatientes experimentados que introdujeron nuevas tácticas en los campos de batalla a partir de los inicios del segundo milenio. Poco a poco, la caballería pasó de ser una fuerza auxiliar al servicio de la infantería a una unidad decisiva, relegando a la infantería al papel de mero apoyo para rematar sus acciones. Pero las cargas de la cada vez más pujante caballería no eran precisamente como solemos verlas representadas, ni se llevaban a cabo como pensamos. Así pues, para mejor comprensión del desarrollo de estas acciones de guerra, veamos uno por uno los camelos más divulgados:
1. Los caballeros cargaban con la lanza bajo la axila.
Falso a medias. Esa forma en embrazar la lanza no se extendió hasta el siglo XII aproximadamente. Anteriormente, los jinetes cargaban enarbolando la lanza por encima de la cabeza para arrojarla justo antes del contacto para, a continuación, meter mano a la espada; de esa forma se provocaban las primeras bajas entre los enemigos y se deshacían de un arma poco adecuada para combatir a distancias muy cortas, donde era más efectiva la espada, o bien las mazas, hachas o manguales. De hecho, incluso a veces cargaban con varias jabalinas que iban lanzando formando una rueda similar a las caracolas del siglo XVII, arrojando las jabalinas cada vez que pasaban ante la formación enemiga. Otra forma de usar la lanza era empuñándola como si de una espada se...






