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domingo, 8 de marzo de 2015

JEREZ DE LOS CABALLEROS - BAYLIATO DE LA ORDEN DEL TEMPLE




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 Castillo templario de Jerez de los Caballeros (Foto Emilio)

Al anciano Jacques de Molay

Que murió con dignidad

en la hoguera hace 700 años 

El Rey de León Alfonso IX, gano a los musulmanes la villa de Xerixa (Jerez), con la ayuda en la batalla de  los caballeros de la Orden del Temple en el año 1230, como agradecimiento por su valiosa ayuda les dono la ciudad y les encomendó la vigilancia de sus tierras fronterizas, con el poderoso Reino Árabe de Sevilla y Niebla (Huelva).

Los templarios se hicieron fuertes en el castillo árabe, reconstruyéndolo y fortificándolo, levantando un importante entramado de murallas y torreones para la defensa de la villa y organizando una gran encomienda templaria, la más grande  al sur de la Península Ibérica, que habían conseguido establecerse los cristianos, en su empeño por reconquistar tierras a los grandes reinos musulmanes de Sevilla y Granada.

La Orden del Temple, defendió y  gobernó Jerez de los Caballeros y las tierras circundantes, engrandeciendo la ciudad, convirtiéndola en el más importante núcleo cristiano del suroeste de Iberia.  Los Caballeros Templarios cambiaron el nombre musulmán de «Xerixa» por el de «Xere Equitum» (Jerez de los Caballeros) para que comenzara a ser cabeza de su poderosa Encomienda, llamada a convertirse en la Gran Baylia de Jerez.

Jerez y su comarca con la ayuda y protección de los caballeros templarios, se expande y engrandece en tamaño y pobladores, que son atraídos por el trabajo en las nuevas tierras conquistadas a los musulmanes, por la repoblación de las alquerías del vasto término de Jerez y la  creación de riquezas y seguridad que ofrecían los caballeros de la Encomienda del Temple.

A la expansión y repoblamiento, contribuyo grandemente la implantación por los templarios  en su zona de influencia, de los privilegios que otorgaban (y otorgan, pues aún está vigente en 19 poblaciones de Badajoz) el FUERO DE BAYLIO, unos derechos que consisten básicamente, en  que se hacen comunes todos los bienes aportados por los conyugues y en la posterior participación por la mitad al liquidarse el matrimonio, como consecuencia de la separación, divorcio o muerte de uno de los cónyuges, por expresarlo claramente “lo mío es tuyo y lo tuyo mío” ¿Pero qué beneficios aportaba este régimen jurídico?  Pues nada más y nada menos que en aquella época, el reconocimiento a las mujeres de los soldados, los derechos de propiedad de las tierras, cuando los maridos marchaban a la guerra y un incentivo para que las mujeres se asentaran en las tierras conquistadas y ganadas por sus esposos.

De esta manera, la encomienda de Jerez de los Caballeros, se convierte en uno de los enclaves más importantes para el Temple en la península, al sumar en sus donaciones, batallas y reconquistas a los árabes, las villas de Burguillos, Valencia del Ventoso y más al sur Fregenal de la Sierra y por el oeste lindando con tierras portuguesas, Olivenza, Alconchel, Villanueva del Fresno y Oliva de la Frontera.

Dada la enorme extensión de tierras y poblaciones bajo el gobierno de los caballeros de Jerez, reconstruyendo castillos como el de Burguillos, Fregenal y Olivenza y creando nuevas encomiendas en ellos, la zona se convirtió en una Baylia, que es una palabra de origen francés baillie (baylía, de ahí bailío o bailiato) que designa un gran territorio, bajo la jurisdicción de los Caballeros de la Orden del Temple.

Cumpliendo las normas y reglas del Temple, con la reagrupación de los enormes recursos de la zona, que gobernaban los caballeros del Temple, a la institución administrativa la denominaron Baylía, que englobaba a varias encomiendas dirigidas cada una de ellas por un comendador, que a su vez dependían de un comandante o Comendador general del Bayliato.

El territorio gobernado por el Temple desde Jerez de los Caballeros, al sur de Badajoz y al norte de la Sierra de Huelva era prácticamente de 3.000 kilómetros cuadrados, una extensión que supera en un 30% a la actual provincia de Vizcaya, convirtiéndose así en el dominio más importante de la Orden en la Península Ibérica.

Como dice Isidoro Terrón en su libro “Los Templarios en la Baylia de Xerex”:

“Esta doble condición de encomienda y fortaleza más el inmenso alfoz que poseía: tres mil kilómetros de señorío y jurisprudencia, la dotaba de un gran poder, colocándose en una situación privilegiada respecto a otros bailíos del Temple. Era, así mismo, cuartel principal de la milicia, iglesia matriz y centro administrativo desde donde se dirigían todas las explotaciones agrarias, ganaderas y mineras que se encontrasen dentro del perímetro de su alfoz.”

Según recoge Feliciano Correa en su libro Territorio Templario, la ciudad  de Jerez llegó a ser la capital de los templarios en todo el Reino de León.

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Autores como Campomanes, dudaban si la cabeza del partido de la Orden del temple en el Reino de León era la ciudad de Zamora o Jerez.

Pero no cabe duda, que Jerez de los Caballeros fue capital del Bayliato de su nombre, la más importante del sur de España y vital para la conquista de Sevilla y expansión del...

lunes, 13 de enero de 2014

Jerez de los Caballeros - Badajoz

Aunque habitado desde antiguo, fueron los caballeros de la Orden del Temple los que levantaron en un alto, sobre una antigua fortaleza árabe, un importante entramado de murallas y torreones. Así, con el tiempo, la vieja Xerisa pasaría a llamarse Jerez de los Caballeros. Hoy día se conservan gran parte de las defensas construidas por los templarios aunque las casas adosadas a ellas impiden ver el conjunto en su totalidad.

Precisamente, en uno de los torreones de la fortaleza, conocido como la Torre Sangrienta, fueron acorralados y ajusticiados los últimos caballeros templarios, poniéndose fin de esta manera a esta enigmática orden religiosa-militar, de la que últimamente se han escrito tantas novelas y libros de Historia.
La Torre Sangrienta.
Además, dentro de esas murallas, Jerez de los Caballeros guarda interesantes rincones, bonitas iglesias, casonas señoriales, empinados callejones y cuidadas casitas blancas... Por ello, desde 1966 está considerado Conjunto Histórico Artístico. Nosotros, además, tuvimos la suerte de que hicieran de guía nuestros amigos Juan Carlos y Charo (a los debíamos una visita) y que nos enseñaran, orgullosos, los recovecos de la población y sus empedradas calles, las diversas curiosidades y anécdotas que guarda cada rincón... y sus iglesias barrocas.

 

La verdad es que, aunque había leído algo y había visto fotos sobre las iglesias barrocas de Jerez, quedamos gratamente sorprendidos ya que no imaginábamos encontrar estas monumentales y recargadas iglesias, que tanto recuerdan a las del oeste andaluz. (Sevilla, Ecija, Carmona, Utrera...) Curiosamente, fue el famoso terremoto de Lisboa de 1755 el que provocó la construcción de numerosas iglesias y torres. En aquellos años, el influjo del Barroco sevillano era enorme (ladrillo visto, cerámica, varios cuerpos de campanas..) y la mayoría de las iglesias que se levantaron tras la catástrofe, tuvieron como modelo el cuerpo más alto de la Giralda de Sevilla. (José María Torres Pérez. Las torres de Jerez de los Caballeros. 1988.)

 

Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.
Iglesia de San Bartolomé.
Sin embargo, al abate Antonio Ponz, (del cual he transcrito en varias ocasiones algunos párrafos de su Viage a España, confeccionado a partir de 1772) estas iglesias les parecieron más bien ridículas. Está claro que el espíritu de la Ilustración había calado en el abate, que demandaba que el dinero se empleara en mejorar las vías de comunicación en lugar de construir tan...