"Los pobres caballeros de cristo" acompañaron a los peregrinos que marchaban a tierra santa durante las cruzadas, estando siempre dispuestos a entregar su vida en defensa de la fe y de todos aquellos que la profesaban. Cuando llegaron a Jerusalén, nueve de aquellos caballeros que participaron en la cruzada, decidieron quedarse para defender los santos lugares, permitiéndoles el rey Balduino I alojarse en el mismísimo Templo del Rey Salomón, hecho que marcaría el devenir de la orden. En 1128 se reunieron en el concilio de Troyes, donde elaboraron "la Regla", que dio origen a la "Orden de los Caballeros del Templo de Salomón", también conocida como "Orden del Temple". Fue a raíz de esta regla básica cuando se produjo la expansión de la orden y el reconocimiento del papa Inocencio II.
Durante los casi 200 años de su existencia, la orden alcanzó una notable implantación en toda Europa, acumulando enormes fortunas fruto de las donaciones que recibía y de las transacciones económicas que realizaba, se dice que fueron los primeros banqueros de la historia. Esta acumulación de poder y prestigio, les granjeó notables enemigos, que veían en el ascenso de la orden, peligrar su propio status, siendo el más notorio de los oponentes el Rey de Francia, Felipe IV, quien con el consentimiento por dejadez del papa Clemente V, envió un correo secreto con la orden de no abrirlo hasta la víspera del viernes 13 de Octubre de 1307, en el que se ordenaba la detención de todos los Caballeros Templarios y el embargo de todos sus bienes y riquezas, para ese mismo día, Viernes 13.
Este hecho, produjo la detención, asesinato o condena en la hoguera, de la mayoría de los miembros de la orden del temple, lo que finalmente ocasionó su...